Fábula sobre cómo la emoción puede mover más que la razón

Fábula poética protagonizada por Lila que enseña que las emociones pueden convertirse en el motor que impulsa nuestras acciones cuando la razón duda.

FÁBULAS

Tristán

3/9/20262 min read

El paso que nació del corazón

Lila caminaba despacio por el sendero del bosque, como hacía siempre. No era que le gustara ir lenta; simplemente le gustaba mirar bien el mundo mientras avanzaba. Observaba el movimiento de las hojas, escuchaba el sonido del agua en el lago cercano y sentía cómo el viento movía suavemente las ramas de los árboles.

Aquella mañana todo parecía tranquilo.

Hasta que escuchó un pequeño sonido entre los arbustos.

—Pip… pip…

Lila se acercó con curiosidad. Entre unas ramas caídas, junto a la orilla del lago, un patito intentaba moverse sin éxito. Cada vez que empujaba con sus pequeñas patas, las ramas se cruzaban más y lo atrapaban un poco más.

Lila se quedó observando.

Primero pensó.

—Las ramas están cruzadas —analizó en silencio—. Si empujo desde aquí podrían moverse… pero también podrían caer encima.

Durante unos segundos se quedó quieta. Su mente buscaba la forma más segura de actuar.

Quizá alguien más grande podría ayudar.

Quizá el patito podría salir solo.

Quizá lo mejor era esperar.

Pero el patito volvió a piar.

Un sonido pequeño… pero lleno de miedo.

Entonces algo cambió dentro de Lila.

No fue un cálculo ni una idea complicada. Fue una sensación clara en su interior, como una pequeña fuerza que le decía que debía intentar ayudar.

Lila avanzó despacio.

Colocó su caparazón contra una de las ramas y empujó con cuidado. La rama se movió un poco. Luego empujó otra. No lo hizo rápido ni con fuerza, sino con paciencia.

Las ramas se separaron lo suficiente.

El patito salió de repente, corrió hacia el agua y empezó a nadar con rapidez. Al poco tiempo desapareció entre los reflejos tranquilos del lago.

Lila se quedó mirando el agua unos segundos.

Sabía que había pensado antes de actuar, como hacía siempre. Pero también había escuchado algo distinto: esa emoción tranquila que le decía que ayudar era lo correcto.

Mientras retomaba su camino por el sendero, Lila comprendió algo importante.

La razón puede enseñarte el camino.

Pero muchas veces es el corazón el que te da el primer paso.

Preguntas para reflexionar

¿Qué hizo que Lila se detuviera en el camino?

¿Por qué al principio dudó en ayudar?

¿Qué cambió dentro de Lila cuando escuchó al patito?

¿Por qué las emociones pueden ayudarnos a actuar?

¿Recuerdas alguna vez en que tu corazón te empujó a hacer algo bueno?

TrIstÁn